Las cuatro cosas que más importan.
- Nitidez. Los ojos, la boca y el contorno del rostro deben verse con claridad al ampliar la imagen.
- Luz. Una iluminación frontal o lateral suave describe mejor el volumen que una foto oscura o tomada a contraluz.
- Expresión. Elige una mirada y un gesto que reconozcas de verdad, aunque la fotografía no sea perfecta.
- Ángulo. Una posición natural de la cabeza suele funcionar mejor que un primer plano demasiado cercano o deformado.
Qué fotografías conviene evitar.
Los filtros de belleza, las capturas pequeñas de redes sociales y las fotografías movidas pueden borrar detalles importantes. También conviene evitar una luz muy dura desde arriba o una cara parcialmente tapada, salvo que ese elemento forme parte de la idea.
¿Y si la única foto es antigua?
No la descartes. En retratos con valor familiar o conmemorativo puede trabajarse con una imagen antigua. En ese caso revisaré hasta dónde puede llegar el dibujo sin inventar rasgos que no aparecen en la referencia.
No tienes que decidir solo.
Lo más útil es enviarme dos o tres opciones sin recortarlas. Te indicaré cuál conserva mejor la expresión, cuál permite más detalle y qué formato puede favorecerla. Esta revisión inicial no te compromete a realizar el encargo.
